domingo, 12 de octubre de 2008

Unidad Colectiva
















Unidad Colectiva

Sólo; inmerso en lo inmenso,
extraviado en la fricción.
Tus pasos ya se perdieron,
sólo me queda aguardarte.
No abandonarte,
o tal vez, tú no debas abandonarme.

La masa me mira sin presentir,
me mira sin respirar,
me mira sin pensar,
me mira sin sentir.
Me mira sin siquiera mirar.

Y sólo quiero encontrarte.
Allí, donde la creencia se enfrenta a la ciencia,
Sólo, en el medio del montón.

Y en el intermedio de lo épico no hay luz,
sólo fotocopias y olor.
La visión completamente me falla, el oído también;
aunque quizás sea yo quién ignore a quien no me oye ni me ve,

Esto va más allá de la religión,
de la educación.
Esto parece no tener rumbo,
no tener dirección.
Y tu mirada que no ve,
creo que no quieres aparecer.

Supongo que sólo me queda extraviarme.
Acalorarme en su vientre.
¿En que pensaba antes?
Sin duda, la masa me puede criar.

Sólo me queda perderme y no dejarme encontrar.

Favor Sonámbulo

Favor Sonámbulo

Mirando por las largas y oxidadas rejas
allí, deseando;
allí, esperando;
que a la dulce luna se le ocurra
tirarme su brillante y frágil semilla.

Pero sólo se encarga de seducirme iluminando
mi densa, vaga, fantasma oscuridad.
Sólo se dedica a flotar
entre el minucioso abismo del incitar y el obligar.

Ya se van apagando mis chispas.

Noctámbulo con sueño;
yo vivo sin mi vida,
yo sufro sin mi alma.
Sólo consumo con mi mente,
creo que lo juego fríamente.

Y esas paredes que juntos construimos,
esas que también juntos destruimos,
son las que me encapsulan ahora
Sin poder salir,
Sin poder sentir.
Y tal vez sean ellas también
las que una vez más me priven de existir.

Juan Revol

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Crepúsculo

Crepúsculo

La centella de un cielo plateado,
millones de lágrimas de óxido
forman constelaciones vírgenes
que alguna vez conocí

Y el metal derritiéndose en el abismo
de aquel sueño que está porvenir
promete devolver su piel
en forma de una calavera gris
Y navega por mares que carecen de fondos
aguas sin permiso a sentir
las estrellas corrigen su llanto
pero no la invitan a seguir

Y el hombre en medio del cielo
no distingue el ser del sufrir
y con vasos vacíos sin eco
se promete intentar a vivir.
Ruega a la luna estar de su lado
y espera para poder mentir
Aspira el olor del jazmín
que en la noche comenzó a descubrir.

Pero decide cerrar los ojos
y perderse en aquel jardín.
Autor : Juan Revol
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